Un circo para todos | Entrevista a Gabriela Leandra Cuadros Ibargüen

El circo comunitario no solo desplaza el circo fuera de los escenarios convencionales: también cuestiona quién puede entrar, de qué manera y con qué apoyos. Desde esta mirada, el circo deja de ser únicamente una práctica artística para convertirse en un espacio de relación, aprendizaje y participación, capaz de abrir posibilidades allá donde a menudo ha habido barreras. Las experiencias recogidas en el marco de la medida Circo Comunitario II del Plan de Impulso del Circo 2023-2026 han puesto sobre la mesa precisamente este potencial: el de un lenguaje escénico diverso, adaptable y comunitario, que puede trabajar con los cuerpos, los vínculos y los territorios desde una perspectiva de derechos culturales.
En este contexto, la jornada “Un circo para todo el mundo. Experiencias y recursos para la accesibilidad”, que tendrá lugar el 20 de mayo al Teatro Municipal del Matadero de Lleida, propone pensar el circo en clave de accesibilidad e inclusión. El encuentro quiere facilitar el intercambio entre profesionales del circo y agentes de los ámbitos cultural, educativo y social, con el objetivo de activar nuevas alianzas y proyectos que amplíen el alcance del circo social desde una perspectiva inclusiva y comunitaria.
La trayectoria reciente de Gabriela Leandra Cuadros Ibargüen permite poner nombre y cuerpo a este reto. Interiorista, asesora en decoración y activista por los derechos de las personas sordas, Cuadros se acercó al circo a través de un laboratorio de investigación sobre circo y diseño universal impulsado por el Ateneu Popular 9 Barris. Desde entonces, ha participado en experiencias como LSC.Circo, orientadas a abrir la práctica del circo a personas sordas y a crear léxico específico en lengua de signos catalana. Hablamos con ella sobre su descubrimiento del circo como espacio de expresión y aprendizaje, sobre la importancia de la accesibilidad y la lengua de signos para abrir la práctica circense a más personas, y sobre el potencial del circo para cuestionar miradas normativas sobre los cuerpos y las capacidades.
A finales de 2024 recibiste una invitación para participar en una investigación del Ateneu Popular 9 Barris sobre circo y accesibilidad. ¿Recuerdas cómo fue este primer contacto? Sin haber hecho circo antes, ¿qué te llamó la atención y que te hizo querer continuar?
Gracias a Laifari, un contacto muy próximo me propuso apuntarme al laboratorio de investigación para valorar la accesibilidad y, a la vez, ganar experiencia. Me llamó mucho la atención porque se trabajaba desde el diseño universal, pensando en las necesidades de personas con diversidad funcional.
A partir de aquí empecé a sentir curiosidad por el circo, a descubrirlo desde dentro, y esto me motivó a continuar con muchas ganas. También me nació el deseo que algún día el circo pueda llegar a ser completamente accesible para todo el mundo.
Después has pasado por otras experiencias como LSC.Circo, proyecto de la Asociación Cultural PolArt que tiene por objetivo abrir la práctica de circo a personas sordas y crear léxico de circo en lengua de signos catalana. También has participado en contextos de formación en mediación comunicativa a través del circo. ¿Cómo han sido estas experiencias desde el punto de vista de la comunicación y de hacer el circo más accesible?
Las experiencias han sido fabulosas. Compartir momentos con un grupo de personas sordas y crear léxico específico de circo ha estado muy enriquecedor y necesario.
La comunicación es clave, y la lengua de signos, al ser visual, facilita mucho la transmisión de información y el acceso a los contenidos. Además, en el ámbito del circo, muchas personas sordas se sienten atraídas por el arte y el movimiento físico, así que es un espacio muy adecuado para su participación.
Todo esto contribuye a hacer el circo más accesible e inclusivo.

©Ricard Novella. Jornada, Un circ per a tothom.
El circo a menudo se imagina desde un lugar muy normativo en cuanto a los cuerpos y las capacidades. ¿Desde tu experiencia, qué grietas ves? ¿Qué hace el circo, o qué lo puede hacer, un espacio más abierto?
Desde mi experiencia, creo que el circo tiene muy potencial para romper con esta mirada normativa de los cuerpos y las capacidades. Ya hay grietas: cada vez hay más proyectos que apuestan por la diversidad y la inclusión.
El circo puede ser un espacio más abierto porque permite explorar el cuerpo desde muchas posibilidades, sin un único modelo correcto. Si se apuesta por la accesibilidad, el acompañamiento y el respecto a los diferentes ritmos y capacidades, el circo puede convertirse en un espacio realmente inclusivo, donde todo el mundo tenga cabida.
En 2025 llegas a presentar un número de trapecio en el Día Internacional de las Personas Sordas, en un acto organizado por FESOCA en Sitges. ¿Qué significó para ti poner el cuerpo en escena de este modo? ¿Qué te ha aportado este proceso?
Es muy difícil explicar con palabras como me sentí en aquel momento. Fue una mezcla muy intensa de emociones, alegría, nervios, emoción, incluso lágrimas. Fue un reto muy grande para mí, ponerme ante el público y hacer este paso adelante.
Estoy muy agradecida a las personas que me han ayudado y a los artistas profesionales que me han acompañado durante todo el proceso para prepararme y dar el mejor de mí. Fue una experiencia inolvidable, que ha dejado una impronta muy profunda en mi corazón.
El 20 de mayo se celebrará en Lleida la jornada “Un circo para todo el mundo. Experiencias y recursos para la accesibilidad”, en el marco del Plan de Impulso del Circo de la Generalitat de Cataluña. Su objetivo es poner en relación profesionales del circo con organizaciones otros ámbitos (social, educativo, cultural, etc.) para generar colaboraciones y activar proyectos de circo e inclusión. ¿Por qué crees que es importante generar espacios de encuentro entre circo y accesibilidad? ¿Qué le dirías a personas o colectivos que todavía no se han acercado al circo porque no se sienten interpelados o porque no lo ven accesible?
Creo que es muy importante generar espacios de encuentro entre el circo y la accesibilidad porque permiten compartir experiencias, crear red e impulsar proyectos más inclusivos. Estos encuentros ayudan a entender mejor las necesidades de diferentes colectivos y a construir un circo pensado para todo el mundo.
A las personas o colectivos que todavía no se han acercado al circo porque no lo ven accesible, les diría que el circo está cambiando y que hay iniciativas que trabajan para abrirlo cada vez más. Su participación también es importante, porque ayuda a continuar transformándolo.
El circo puede ser un espacio de expresión, de aprendizaje y de comunidad, y todo el mundo tendría que tener la oportunidad de vivirlo.
Sobre la entrevistada
Gabriela Leandra Cuadros Ibargüen es interiorista y asesora en decoración, apasionada por los detalles que dan sentido a los espacios. Le gusta ser reconocida por su tenacidad y autenticidad, no para ser una persona sorda. Recientemente, ha descubierto una nueva pasión —el circo— que, desde el inicio, ha explorado en clave de accesibilidad. |
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